Listas de Excelencia

Nuestro mundo está en continua expansión, es el sino de las especies y también de las culturas o las empresas, el crecimiento continuo. Ese crecimiento se cifra en la generación de multitud de interacciones,  de creaciones científicas o literarias, y la aparición de cientos, miles de nombres propios que los representan.

El conocimiento que durante miles de años pasó de padres a hijos como una demostración o enseñanza oral, con la aparición de la escritura, de los libros o de los nuevos soportes de comunicación, se ha convertido de pequeño caudal de conocimiento a enorme catarata de información.

Antes el problema era la falta de información y la poca accesibilidad de los expertos; ahora el principal inconveniente es filtrar la información o seleccionar la fuente. Se dice en el saber tradicional que “cuando el discípulo está preparado aparece el maestro”. Hoy en día hay tantos discípulos o maestros que se hace necesario un filtro, un algoritmo de depuración para evitar reiteraciones, inexactitudes o falsedades.

Este es el origen de las múltiples listas de excelencia que también inundan los medios de comunicación y las redes.

Hay listas de todo tipo: los mayores éxitos, las películas más vistas, los más ricos, los más vendidos, los más guapos, altos, jóvenes, longevos… Las instituciones más valoradas, más prestigiosas, con más premios nobel o más seguidores en las redes, etc.

Medios de comunicación, observatorios independientes, grupos de investigación sociológica, compañías de todo tipo de bienes y servicios, generan sus listas y las lanzan al ciberespacio como se suelta una bandada de palomas o de globos.

Toda esa información recorre el mundo y genera una interacción sobre los observadores, afectados o no (esa suele ser la intención) y sobre el resto de la población. Así se escribe la historia o como decía el otro “así nos la han contado”.

La razón de traer a colación este asunto es mi inclusión en un selecto grupo de personas como destacado e influyente en la sociedad.

La entidad emisora, la prestigiosa revista Forbes, no necesita presentación ni explicación de sus contenidos: una influyente publicación dedicada al análisis de la actualidad y de los negocios, famosa entre otras cosas por su lista anual de los hombres y mujeres más ricos del mundo.

En su reciente análisis ha seleccionado un grupo de personas influyentes en varios ámbitos sociales y culturales desde la óptica de las redes sociales y la nueva comunicación que se ha impuesto en nuestras vida.

Desde la cultura, la moda, la gastronomía, los videojuegos, la salud…Y es en este último grupo donde han tenido a bien incluirme, glosando algunas de las actividades que ocupan mi quehacer diario.

En primer lugar, mi pleno agradecimiento a los autores de la lista, pues estar en un grupo de destacados es un enorme halago que, como ya he manifestado desde diferentes plataformas, anima a seguir en la brecha.

La razón fundamental por la que vengo dedicando una parte de mi tiempo y de mis esfuerzos a esta actividad es porque creo sinceramente que es el camino que la sociedad y el progreso nos demanda: una sociedad informada va a actuar de una manera más correcta frente a los problemas de salud propios y ajenos, lo que a la larga hace más eficientes los progresos terapéuticos.

Las nuevas herramientas de comunicación permiten transmitir el mensaje que antes se podía dar a unos pocos, en el cara a cara, con los pacientes en consultas o charlas presenciales, y generalizarlos a amplios sectores de la población, incluso lejos del lugar de emisión del mensaje.

También creo que nuestra obligación como seres humanos es compartir con los demás, al menos, una parte de la suerte que tenemos y que otros no han tenido.

Estas listas, como es lógico, son reducidas y siempre dejan fuera a muchos con enormes méritos y esta no es una excepción: buenos profesionales, comprometidos con la divulgación, se han quedado fuera y sin duda en futuras convocatorias aparecerán y entonces les miraremos con el reconocimiento y admiración que merecen.

Ser reconocido no debe vanagloriarnos pues, cuando más alto estás en la montaña, más consciente eres de la grandeza del mundo, de lo pequeño que eres y de las tareas que quedan pendientes por delante.

Por eso aquí y ahora quiero agradecer a todos por el apoyo y el seguimiento, pues es una labor de equipo, como la que ha encumbrado a la Selección Española de Baloncesto en lo más alto de la lista del Campeonato del Mundo de China 2019 ¡Enhorabuena, Campeones!

Ya hemos iniciado nueva etapa y nueva sede electrónica. Espero seguir contando con vuestro apoyo. Bienvenidos a #ElBlogdelDolor 2.0.

Destino

Mario comenzó el día como todos, escuchando la radio mientras desayunaba con la rutina del pronóstico del tiempo, del estado del trafico y de las noticias de los políticos de turno, exhibiendo sus problemas de cintura sin pudor. Todavía recordaba el sueño que esa noche le había despertado prematuramente con una cierta precipitación y gran afectación.

Soñó que despertaba de la anestesia en la Reanimación del Hospital, algo confuso, dolorido, con varias vías venosas en brazos y cuellos, y cables conectados a su cuerpo. El dolor en el abdomen no era tan intenso, pero con la sensación de flojera en todo el cuerpo, como si le hubieran dado una paliza o hubiera pasado una gripe fuerte.

Aturdido iba recordando a su médico que la analítica de rutina había reflejado una anemia crónica no sintomática que aconsejaba una analítica de sangre oculta en heces. Esa analítica fue positiva y precisó una colonoscopia por lo que acudía a la consulta de su médico, indicándole que el cáncer encontrado en el colon tenía metástasis hepáticas y cerebrales, lo que implicaba la necesidad de una gran cirugía intestinal, con pérdida del esfínter anal y la derivación del intestino a una colostomía en el abdomen que tendría que llevar protegido con una bolsa para recoger sus heces.

Recordó el momento en el que le explicaron que las pruebas reflejaban una diseminación en el hígado y el cerebro, y la necesidad de administrar quimioterapia para reducir y destruir esas metástasis. Así que despertó de la anestesia con ese oscuro panorama, con esa horrible y vívida pesadilla.

Mientras apuraba el café, cogió su maletín, las llaves y su teléfono. Montó en el coche y cuando se disponía a arrancar vio un mensaje recordatorio:

“Recoger analítica, consulta Dr. Vargas”

Vio el mensaje y de pronto un escalofrío recorrió todo su cuerpo de arriba abajo, recordando la primera parte de la pesadilla de la noche anterior. Se recordó a sí mimo, montando en el coche, recibiendo el mensaje, yendo a la consulta de su medico y recibiendo las terribles noticias sobre su salud.

¿Qué hacer, acudir a la cita con la posibilidad de repetir el ya conocido vía crucis o rechazar ese hipotético destino no acudiendo a la cita y romper así la fatídica premonición?

Ni la ola de calor asfixiante, ya a esa hora de la mañana, le ayudaba a entrar en calor. Salió de casa cogiendo una ruta distinta, dobló por la izquierda en vez de la derecha, pasó por encima en vez de por debajo del subterráneo y al llegar al trabajo, estacionó en la acera opuesta al trabajo. Se negaba a repetir sus rutinas y evitar así ir cumpliendo el vaticinio nocturno.

Convencido de ello, cruzó por el paso de cebra cuando un coche, con exceso de velocidad lo arroyo, solo pudo ver una décima de segundo el color amarillo del coche y la luz se apagó…

Despertó en la Reanimación, escuchando y viendo el ritmo de su vida en cuatro colores, dolorido. No sabía qué le dolía claramente, si el brazo y el cuello con vías venosas, el otro brazo escayolado, las piernas, llenas de hierros con los dedos de los pies amoratados…Aunque reconocía que eran suyos por el dolor que le transmitían al moverlos. Se acercó un médico y le empezó a hablar:

-“Tiene mas vidas que un gato, Mario, le han dado un buen golpe y le han roto el brazo y las piernas. Además, vimos su analítica y hemos tenido que operarle un tumor que tenía en el colon”.

Escucho y sintió su corazón acelerarse y con la única mano libre, se palpó rápidamente la tripa, lo que le produjo un dolor muy intenso. Se buscó la bolsa de colostomía y… no la encontró, el dolor se mezcló con la risa y el médico no entendía nada. Reía a mandíbula batiente. Interrogado por el médico, Mario contestó:

-“Lo he conseguido, he escapado de mi destino”

El médico no entendía nada, pero contestó:

-“Nuestra salud y nuestro destino no esta escrito. Está en nuestras manos y depende mucho de lo que hagamos, que desarrollemos unas y otras enfermedades y que éstas tengan un curso leve, moderado o grave, que sean muy dolorosas o no. Está viviendo su destino y yo el mío y, al parecer, hoy teníamos que encontrarnos en este lugar”.

Mario se quedó dormido de nuevo y, al despertar, estaba en la cama, en su casa, el despertador sonaba, tenía que ir a trabajar, y claro, a recoger su analítica.