“Los hombres (y también las mujeres) que no conocen su historia están condenados a repetirla”.
Este aforismo nos sirve como excusa, en muchas ocasiones, para hacer el análisis, no de la historia global (Isabel la Católica, Enrique VIII George Washington, Napoleón…), sino de la pequeña historia, la de las pequeñas cosas, de los “pequeños pasos que algunos hombres han dado a favor de la humanidad”, parafraseando a Neil Armstrong.
La reanimación cardiopulmonar (RCP) es un procedimiento médico basado en la evidencia científica, obtenida tras multitud de ensayos filtrados por la intuición y el conocimiento de algunos pioneros y de investigadores metódicos y sesudos, que han seguido esa estela.

Consideramos que el padre de las maniobras de reanimación, como las entendemos actualmente, fue Peter Safar, médico austriaco que, a principio de los años 60, trabajando en Baltimore, describiera y redescubriera la reanimación boca a boca.

Otro padre seria en inventor de los dispositivos de ventilación manual asistida mediante bolsa, inventados en Dinamarca, a final de los años 50, por el Ingeniero, Holger Hesse y el Anestesiólogo Henning Rubén, desarrollando el AMBU “Airway Mask Bag Unit”.

O tambien, el invento del desfibrilador, desarrollado en varios tiempos, por el ingeniero William Kouwenhoven, el Cirujano Claud Beck y el médico, Frank Pantridge.
Sin duda, padres de estas prácticas que hoy aprendemos y enseñamos como una rutina, sin percatarnos de las razones ni las dificultades que supusieron su desarrollo.

Quería pararme a glosar la figura de uno de esos padres (quizá tío): el doctor Björn Lind, médico Anestesiologo noruego, el 13º en incorporarse a esta especialidad en aquel país, y el único que la ejercía en una población llamada Stavenger, pequeña ciudad de provincias de 50.000 habitantes con dos hospitales.

Noruega es un país con cientos de kilómetros de costa en la que no era infrecuente que las personas sufrieran accidentes en el mar, necesitando para recuperarse emplear maniobras que se enseñaban en las escuelas, haciendo presión dorsal y elevando los brazos, siguiendo el método Holger Nielsen.
Peter Safar expuso en el congreso de la Sociedad Scandinava de Anestesiólogos sus trabajos por la reanimación boca a boca, algo que podía tener algunas dificultades y un cierto rechazo.

El azar, y también la necesidad empujó el destino del Doctor Lind a la proximidad del fabricante de muñecas Asmund S. Laerdal, que había conseguido un enorme éxito al desarrollar el material con el que se hacían las muñecas para jugar y se vio abocado a crear un maniquí de entrenamiento de tamaño natural, que permitiera entrenar la técnica con total seguridad.

Y así fue como dos noruegos desarrollaron un maniquí que actualmente todos conocemos al que se le puso un rostro femenino, para hacerlo más amigable a la hora de realizar el contacto íntimo, boca a boca, e inspirado en las facciones de una joven mujer encontrada ahogada en el río Sena de París

Así fue como convirtieron un juego de niños en un juego de adultos y lo mismo que se entrenan “ciertos comportamientos íntimos” con otro tipo de muñecas, se empezaron a emplear los primeros auxilios con este otro tipo de maniquíes.
¿Cuánto hay de casualidad, cuánto de necesidad y qué protagonismo tuvo el Doctor Lind? Sin duda la respuesta es que su participación fue decisiva, aunque no siempre salga referido en la lista de promotores en primer lugar.

Se encontró en un evento científico relacionado con la reanimación con el doctor Safar, con el que, además de esa inquietud, compartía alguna otra, como la música de Cámara, y les llevó de la mano de un fabricante de muñecas a un elemento esencial de la promoción y entrenamiento de los cuidados en caso de parada cardiorrespiratoria.

Este es un pequeño homenaje a este eslabón, perdido de la evolución de la ciencia reanimadora y a todos los demás, a cuyos hombros, como señalara Newton, hemos progresado y llegado al momento actual, donde el Consejo Europeo de Reanimación (ERC) lidera nuestros procedimientos, y el nuevo Consejo español AESP-RCP va a realizar un congreso en Sevilla los próximos días 16 y 17 de Octubre de 2026 donde, quién sabe si por azar, no se encontrarán dos nuevos estudiosos que nos ayudarán a escribir la historia de la reanimación futura.










































































