La inflamación es la manera en que el cuerpo responde de forma inespecífica frente a una agresión, lesión, traumatismo o infección. La definición clásica de la inflamación basada en los signos y síntomas que produce como calor, rubor, tumor, dolor y pérdida de función, viene en gran medida producida por la liberación de multitud de sustancias que a su vez desencadenan otros tantos procesos.

Una de ellas, gran desconocida, es la proteína C Reactiva (PCR), otra PCR anterior a la que se ha popularizado por las pruebas diagnósticas del Coronavirus.

La PCR es una proteína producida por el hígado, es un reactante de fase aguda ¿Esto qué supone? Que se secreta hacia la circulación sanguínea pocas horas después del inicio de una infección o de un proceso inflamatorio. Los niveles suben en relación con traumatismos, infarto agudo de miocardio, en enfermedades autoinmunes y en infecciones bacterianas graves como una sepsis.

La concentración de PCR puede multiplicarse por mil en respuesta a un proceso inflamatorio y su aumento en sangre puede preceder al dolor, la fiebre, otros indicadores clínicos, signos y síntomas.

Se libera al torrente sanguíneo en respuesta a una inflamación, siendo responsable como decíamos de algunas de las características de la Inflamación como dolor, enrojecimiento e hinchazón en el área afectada. Puede deberse a un problema agudo como traumatismos o infecciones, pero también puede liberarse en enfermedades autoinmunes y patologías crónicas que cursan con inflamación en momentos de agravamiento o crisis.

En una analítica de una persona normal los niveles de esta sustancia se encontrarán por debajo de 10 mg/ml, incrementándose en caso de patología. Además puede ser útil medir los niveles de PCR para detectar patología coronaria, aunque esto se realiza con un tipo de determinación de alta sensibilidad, específica de estos cuadros.

¿Qué utilidad tiene la determinación de PCR?

Permite detectar la presencia de una infección o inflamación latente o confirmar un cuadro que ya se sospechaba como patología autoinmune, inflamatoria o tumoral.

También puede ponernos en la pista de riesgo de infecciones por hongos, enfermedad inflamatoria intestinal como Colitis o enfermedad de Crohn, alteraciones autoinmunes como Lupus o Artritis reumatoide, o confirmar la presencia de osteomielitis (muy útil en infecciones que afectan a pacientes con prótesis de articulaciones que no acaban de aliviarse tras la cirugía).

Es una prueba de gran sensibilidad, es decir, detecta cuadros muy precozmente y poco sintomáticos, aunque poco específica, o sea, infinidad de cuadros pueden alterar sus niveles. Por tanto, es útil como prueba inicial del diagnóstico ante la sospecha de una enfermedad inflamatoria que no ha dado la cara, situaciones de enfermedad muy inicial o poco sintomática, pero no confirma el diagnóstico salvo algunas fracciones de alta sensibilidad como hemos comentado.

Hay varias situaciones en las que los valores pueden modificarse. La concentración de PCR puede aumentar hacia el final del embarazo. En personas obesas, en aquellas con reducción brusca del peso y en personas con cáncer también se ha descrito la existencia de unos valores de PCR alterados.

El uso de algunos medicamentos, como las estatinas, los fibratos, la niacina y los antiagregantes, así como con la toma de anticonceptivos orales o en el curso de un tratamiento hormonal sustitutivo con estrógenos, pueden modificar los valores.

De hecho, en ancianos hay una producción disminuida de factor de necrosis tumoral alfa e interleucina 1β, considerados estimuladores de la producción de PCR.

También una actividad intensa o entrenamiento físico importante pueden alterar el valor de la PCR alterando sus niveles, lo que debe tenerse en cuenta a la hora de analizar los resultados. Se consideran valores normales por debajo de 10 y alterados por encima de esa cifra, lo que apuntalaría un diagnóstico de infección o enfermedad severa.

Hay otras pruebas como la Velocidad de sedimentación glomerular útiles para detección precoz de enfermedad o procesos inflamatorios.

La velocidad de sedimentación globular (VSG) también aumenta en presencia de inflamación, pero la PCR aumenta antes y disminuye más rápidamente que la VSG.

Las pruebas diagnósticas no son un fin en sí mismas y habitualmente aportan una información complementaria a la que se obtiene en una historia clínica  con una correcta anamnesis y exploración.

Ahora bien, en muchos casos, son herramientas extraordinariamente útiles para el diagnóstico precoz de cuadros severos o el diagnóstico diferencial entre patologías semejantes, ayudando a reconocer la presencia de factores de severidad de las enfermedades.

Publicado por Dr. Alfonso Vidal

Director de las Unidades del Dolor del Hospital LA LUZ (Madrid) y del Hospital SUR (Alcorcón, Madrid). Grupo QUIRÓNSALUD Profesor de Dolor en la Univ. Complutense Madrileña

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