Es el fluir continuo de los diferentes estados de vida, de muerte, el sufrimiento constante que lleva cada uno de nuestras experiencias y circunstancias en la tierra. El Samsara es un ciclo que representa cada uno de los procesos evolutivos repetitivos de la existencia no iluminada.

Se suele representar con un círculo en cuyo centro hay tres animales, habitualmente un cerdo, un gallo y una serpiente.

Rodeado de la representación de seis paisajes de los seis reinos mostrando cada uno sus habitantes espirituales, circundados, a su vez, por las doce representaciones de las doce causas del condicionamiento, elementos que constituyen la cerrazón y la ignorancia de la humanidad

En el budismo se parte de la premisa del sufrimiento como una realidad. El sufrimiento acompaña nuestra existencia, el sufrimiento es el dolor, el sufrimiento es la ansiedad, es la tristeza, pero también el apego por lo material, por conseguir cosas, el apego por mantener los hechos inamovibles cuando realmente la existencia es dinámica y cambiante.

El conocimiento y el desapego nos aproximan a la iluminación, a un estado de liberación, al Nirvana. La insistencia en el apego físico, material, el poder, el dinero, incluso los elementos de la existencia corporal, nos esclaviza.

El nacimiento, la vida, el dolor y la muerte suponen sufrimiento y la manera de evitarlo es superarlo mediante el conocimiento y la meditación. La solución para el mismo no está en otro mundo, en otra existencia, en otro planeta, ni siquiera en otras personas. La solución está en nuestro interior. Muchos de los aspectos de esta filosofía de vida son perfectamente útiles y aplicables en infinidad de situaciones personales y profesionales.

No siempre podemos extrapolar todos los conocimientos y consejos que estos sabios hombres y mujeres santos nos transmiten, pero un esfuerzo de conocimiento y de adaptación nos puede ayudar a mejorar nuestras vidas y quizá acercarnos hacia ese ideal de la iluminación.

Conocernos a nosotros mismos, conocer nuestros límites, conocer nuestra naturaleza, nos ayuda a entender su funcionamiento y a reconocer cuando se producen alteraciones en ella.

Confiar en otros como elementos de un todo coordinado que nos pueden ayudar a mejorar nuestra existencia y evitar aquellas pretensiones innecesarias, también va a reducir la carga negativa física y emocional, y por tanto, nuestro karma.

No pretenden estas notas ser un discurso a favor del budismo, quizá muchas cosas estén atinadas en sus creencias y quizá muchas otras no y la verdad la encontremos en otros sitios. Pero si hay algunas enseñanzas milenarias que pueden sernos útiles en la vida actual.

El estrés y el estilo de vida occidental, lleno de reclamos, de vida material, de bienes de notoriedad o ambición pueden condicionarnos y hacernos olvidar lo necesario que es para la felicidad y para la salud dar pausa y tiempo a cada cosa, la importancia de la salud mental que se consigue cuidando el cuerpo, pero también respetando la existencia de los demás o ayudándoles cuando lo necesitan.

Mejoremos nuestro Dharma o vida favorable, reduzcamos nuestro Karma e intentemos acercarnos a ese ideal de la iluminación. Como hemos comentado, la solución para esto y para otras cosas requiere un compromiso personal e individual, un esfuerzo que necesita determinación, pero que también traerá recompensa individual a los que lo consigan.

Publicado por Dr. Alfonso Vidal

Director de las Unidades del Dolor del Hospital LA LUZ (Madrid) y del Hospital SUR (Alcorcón, Madrid). Grupo QUIRÓNSALUD Profesor de Dolor en la Univ. Complutense Madrileña

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