En la comunicación, uno de los paradigmas esenciales es la brevedad, un mensaje sencillo genera mucho más impacto que una profusión de datos, fechas, nombres o números, porque “lo bueno, si breve, dos veces bueno”.

Por esta razón, se vienen empleando herramientas numéricas que definan y desgranen un concepto una idea o una realidad. Esta tendencia se ha visto acrecentada con la competencia entre medios y más aún en las redes sociales, en las que todos piamos sin cesar, con mayor o menor intensidad, para intentar llamar la atención de los seguidores o espectadores.

De ahí vienen títulos como “los 5 consejos para adelgazar”, “las 12 reglas del buen conductor” o “los 8 ejercicios para mejorar tu espalda (o el suelo pélvico)”. La elección del número depende, lógicamente, de la cantidad de alternativas, pero también del valor simbólico que a cada número se le da.

Desde los tres que corresponden a la locución OM (a,u,m) de los budistas o a la santísima trinidad, los cinco continentes o dedos de una mano, los siete días de la semana y los siete magníficos, los diez mandamientos o los dedos de ambas manos, los doce meses del año o tribus de Israel o apóstoles de la religión católica…

¿Cómo hubiera sido la historia si Moisés hubiera bajado las tablas con quince mandamientos? ¿y si solo hubieran aparecido restos de una tabla perdida con tres o cuatro mandamientos más o menos? Sin ánimo de ser irreverente o irrespetuoso, venimos agrupando nuestros conceptos en paquetes preestablecidos, como los envases para los huevos de los supermercados.

La fibromialgia es un cuadro clínico complejo que causa dolor generalizado a un porcentaje no desdeñable de la población, fundamentalmente mujeres en la edad media de la vida, en la que la percepción del dolor está alterada y amplificada, generando enorme sufrimiento, incapacidad e incomprensión que no se acompañan de lesiones orgánicas objetivables con pruebas de imagen o analíticas alteradas.

He elegido los 10 imprescindibles, que pudieran ser siete o dieciséis, y qué más quisiera que poder apartarlos administrando “alguna vacuna o anticuerpo monoclonal que un hipotético investigador de algún país remoto y afincado en alguna ciudad y universidad occidental de nombre impronunciable pudiera descubrir” .

Esos síntomas imprescindibles podrían ser los siguientes:

1. Dolor

No podemos empezar por otro, pues es el principal, el más constante e incapacitante. Un dolor continuo y generalizado, aunque no siempre distribuido de forma homogénea por brazos, piernas tronco, cuello, cabeza…Todo duele o puede doler. Fluctúa, pudiendo incrementarse con la actividad, las posturas, el esfuerzo, los cambios atmosféricos o el estrés.

2. Hipersensibilidad al tacto (Alodinia / Hiperalgesia)

Sería una ampliación de la anterior, ya que el contacto, incluso el roce, se puede hacer doloroso. No solo duelen cosas o tactos no dolorosos, sino que un traumatismo o pinchazo que generaría poco dolor se hace también mucho más intenso y prolongado.

3. Fatiga

La sensación de falta de energía y agotamiento es otra constante. Cualquier esfuerzo supone una carga casi insoportable, no sólo los laborales, también las tareas más reducidas o incluso el autocuidado.

Estas pacientes comienzan el día con la batería en rojo y el desarrollo de la vida normal no hace sino agravarlo. Podría justificar también una cierta reducción de la capacidad inmunológica.

4. Trastornos del descanso

Las alteraciones en el sueño, insomnio, sueño no reparador con interrupciones continuas, es un elemento común relacionado con el anterior que convierte el horario nocturno en una barrera muchas veces infranqueable, donde la falta de actividades y la soledad juegan contra las pacientes. El descanso se ve alterado por el dolor, pero también por las dificultades para conciliar el sueño.

5. Depresión

La depresión en mayor o menor medida es una constante, una patología de difícil explicación, incapacitante, continua, mal diagnosticada y poco tratada Genera un gran impacto emocional abocado a una depresión más o menos severa. Este síntoma, como los demás, se retroalimenta negativamente al generar desafección a actividades físicas o sociales que son favorables para la mejoría del resto de los indicios.

 6. Rigidez 

Los pacientes con fibromialgia sufren de forma muy frecuente rigidez en músculos y articulaciones; especialmente al comenzar la actividad por la mañana o al arrancar tras estar sentados durante períodos de tiempo prolongados. Además son frecuentes los espasmos musculares dolorosos, más durante el sueño, produciendo dolor e insomnio debido a que los músculos se contraen de manera súbita y dolorosa.

7. Dificultad cognitiva

La fibromialgia muy a menudo causa dificultades cognitivas, problemas de memoria, concentración, dificultades para la realización de tareas que requieran una atención especial. Es una sensación de aturdimiento que además se ve agravada por la utilización de muchos medicamentos que interfieren sobre la conciencia y los procesos de elaboración mental.

8. Cefalea crónica

Tanto espontánea, relacionada también con la rigidez de músculos craneales y cervicales, como la producida secundariamente a hipersensibilidad a estímulos medioambientales, como ruidos, luces potentes o incluso olores; las cefaleas pueden aparecer con mucha frecuencia en pacientes con fibromialgia.

9. Problemas intestinales

Las alteraciones en el funcionamiento intestinal con hiperactividad, síndrome de intestino irritable, poli-intolerancias a alimentos y periodos de estreñimiento, y diarrea espontáneos o asociados a los tratamientos, son otro de los cuadros más habituales en la fibromialgia.

10. Sensibilidad medioambiental

Multitud de elementos del entorno alteran y agravan los síntomas de las pacientes con fibromialgia, tanto que se ha relacionado el cuadro con una sensibilización química múltiple a detergentes, perfumes, ambientadores, pero también a ruidos, luces, incluso campos electromagnéticos.

Hay muchos más síntomas relacionados, la verdad es que queda mucho por investigar y muchas afectadas que esperan una respuesta de médicos, investigadores, legisladores y de toda la sociedad que apoye el conocimiento, implemente nuevos tratamientos y ayude también a mejorar su calidad de vida.

Publicado por Dr. Alfonso Vidal

Director de las Unidades del Dolor del Hospital LA LUZ (Madrid) y del Hospital SUR (Alcorcón, Madrid). Grupo QUIRÓNSALUD Profesor de Dolor en la Univ. Complutense Madrileña

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