Sorprende, muchas veces, cómo la realidad nos permite hoy día explicar conceptos de salud a través de ejemplos de dominio público. Recientemente, en pleno Canal de Suez, el barco Evergreen encalló y se quedó atravesado en un espacio estrecho, obstruyendo el tráfico marítimo internacional.

La mala fortuna, las inclemencias del tiempo o la imprudencia, alteraron la trayectoria de un buque de transporte cuando cruzaba uno de los circuitos circulatorios comerciales más transitado del mundo.

El resultado, un barco varado, cruzado, impidiendo la circulación, es decir, una auténtica “estenosis de canal”.

Salvando las distancias esto es lo que sucede en la columna vertebral cuando, bien por inflamación o por desplazamiento de alguna de las estructuras que componen el canal raquídeo, el hueco que queda entre las vértebras se estrecha igualmente.

Llamamos estenosis de canal a la compresión u obstrucción que se produce dentro de las vértebras, en el canal que forman éstas y por el que transcurre la médula espinal, la cola de caballo y el conjunto de nervios raquídeos que se originan de ella.

Ese canal que forman las vértebras se puede obstruir cuando se produce un desplazamiento de las estructuras, por ejemplo, en la espondilolistesis o también cuando alguna de ellas sale de su sitio o protruye, como es el caso de las hernias de disco.

Una variante de estenosis es la estenosis foraminal, que es la que se produce cuando los discos vertebrales o el complejo que forman las articulaciones facetarias de unas vértebras y otras, se ve obstruido por una inflamación o algún elemento anatómico extraño.

La estenosis produce un conflicto de espacio en el que algunas estructuras se ven comprometidas, dañadas, y por tanto, genera una respuesta dolorosa, casi siempre de características neuropáticas. Este dolor irradiado, nosotros lo denominamos neuralgia, cuando afecta a las raíces que se dirigen a los miembros inferiores

Como en la situación que hemos vivido recientemente en el Canal de Suez, para resolver una estenosis de canal es necesario conocer la causa y actuar de una forma coordinada, con diversas medidas, la mayor parte de ellas relacionadas con los hábitos de vida, posturas y esfuerzos que uno realiza.

Hay que tener presente no solo el lugar donde se ha producido la estenosis, sino el acúmulo de alteraciones o de circunstancias que se produce por encima, y por debajo de ese estrechamiento, que también en el corto y medio plazo acaba generando consecuencias.

Igual que los barcos estaban a un lado y a otro del canal esperando las mercancías, y las interacciones que producen generan una respuesta que se aglomera en el tiempo, corriendo el riesgo de que produzcan una sensibilización o un daño mantenido, incluso después de liberar la obstrucción.

También necesita un esfuerzo coordinado y solidario de multitud de otras fuerzas: medicina física, manipulación, calor, medicina química, medicación, infiltraciones y, por último, una interacción enérgica actuando sobre las estructuras limítrofes de la estenosis, empleando el símil, en las zonas donde se ha impactado el obstáculo o también, utilizando elementos de remolque o de tracción, sean remolcadores o intervencionismo quirúrgico.

La última similitud tiene que ver con la extracción de enseñanzas: 0parece razonable tener presente que un canal con predisposición a obstruirse debe vigilarse con mucha más intensidad cuando hay factores de riesgo en curso, y si es posible, se puede intentar abrir ese canal de una forma física, intensa, limpiando lo que se ha descolocado.

Eso formaría parte de un intervencionismo quirúrgico que normalmente llamamos laminectomía. Todo lo anterior es importante, pero lo más importante, como siempre, es la prevención y ésta se consigue haciendo un uso sensato de los recursos, evitando sobrecargas y sobreesfuerzos.

El uso prudente de estructuras físicas, canales acuáticos o conductos vertebrales es la mejor opción; y cuando éstos se alteran o descolocan, las medidas conservadoras y coordinadas suelen ser la mejor respuesta.

La movilización o descarga de todo el componente obstructivo puede ser necesario ocasionalmente. La cirugía es el fracaso de la medicina, pero muchas veces es la mejor opción, cuando no la única, aunque nos pese.

Publicado por Dr. Alfonso Vidal

Director de las Unidades del Dolor del Hospital LA LUZ (Madrid) y del Hospital SUR (Alcorcón, Madrid). Grupo QUIRÓNSALUD Profesor de Dolor en la Univ. Complutense Madrileña

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