La reanimación cardiopulmonar (RCP) es un procedimiento médico basado en la evidencia científica que pretende la resucitación de las personas en situación de parada cardiorrespiratoria.

Si bien las maniobras de reanimación tienen una historia más que consolidada en el conocimiento médico, incluso trascendiendo este ámbito al ámbito de la sociedad, siempre es buen momento para recordar que estas maniobras están basadas en la intervención precoz de aquellos que están presentes o cerca de la persona afectada.
Tener en primer lugar, lo que denominamos conciencia de situación, es decir, ser capaces de interpretar lo que está sucediendo como una situación de emergencia que necesita una actuación.
En segundo lugar, la voluntad, la iniciativa de intervenir, no limitarnos a ser testigos o a documentarlo, sino realizar aquellos actos conducentes a la recuperación de la víctima, tanto la activación de los mecanismos de emergencias socio-sanitarios, como la actuación individual de cada uno sobre esa víctima, realizando las maniobras de reanimación y solicitando la presencia de un desfibrilador para utilizarlo.

Esto venimos denominándolo cadena de supervivencia y es esencial. No hay cuidados Post recuperación, no hay calentamiento, medicación, actuación sobre las causas de parada, si no actuamos para revertir la parada primero.
Hay un factor que además es esencial: el entrenamiento. Estas situaciones se deben entrenar tutorizadas por expertos, para hacer las maniobras de la mejor manera posible. Sin embargo, la razón por la que queremos hablar sobre ello en este blog es la permanente revisión de las maniobras.
Cada cinco años, los organismos internacionales designan expertos que analizan la literatura y evidencia publicadas para extraer conclusiones que permitan mejorar las maniobras que a fin de priorizar aquellas que sean más eficaces y realizarlas de la mejor manera posible.

Nos encontramos ante la publicación de la revisión de 2025. Esta revisión está basada en la evidencia recogida por el comité internacional de reanimación ICO a través de revisiones sistemáticas interviniendo en ella diversos comités de expertos que tanto dan consejos terapéuticos como orientaciones de buena práctica o desde el ámbito de la ética.
Las guías de 2025 abarcan desde la epidemiología al soporte vital básico y avanzado; las situaciones especiales; los cuidados Post resucitación; la actuación sobre el recién nacido y el neonato, tanto en la renovación básica como la avanzada; y la revisión de la ética de la formación y de los primeros auxilios. Todo esto, contemplando igualmente los marcos legales vigentes en cada país.

Podríamos resumir las novedades en la insistencia para público general, en la actuación inmediata, reduciendo al máximo el tiempo de respuesta y de activación de los mecanismos de emergencia, localizando y empleando lo antes posible un desfibrilador al tiempo que se realizan las maniobras de compresión y ventilación de forma continua y sin interrupción.

En cuanto a las situaciones de soporte vital avanzado, se insiste en las compresiones de alta calidad con interrupciones mínimas en la utilización de dispositivos de manejo de la vía aérea que permitan una ventilación adecuada precoz, como son los dispositivos supraglóticos, salvo que haya experiencia en la intubación, la utilización del desfibrilador, incluso la utilización de los electrodos autoadhesivos de derecha izquierda y de arriba abajo o en sentido anteroposterior.
También se insiste en la canalización precoz de la vía aérea y la utilización de suplementos de oxígeno, siempre que sea posible, monitorizando el CO2 expirado.

Ante los aspectos relacionados con las situaciones especiales, alteraciones hidroelectrolíticas, anafilaxia e hipertermia, trombosis coronaria, paro, traumático o intoxicaciones, se mantiene la necesidad de identificarlas precozmente.
Conviene tratar de corregir los desequilibrios, aunque algunas prácticas, como el uso sistemático de bicarbonato de sodio, se aconsejan de forma rutinaria. En suma, la actualización pretende afinar la respuesta frente a la parada.

Como hemos dicho, las guías están a disposición de todo aquel que quiera consultarlas y hacen el énfasis en la intervención precoz basada en el conocimiento.
Desde el capítulo español del ERC (AESP-RCP) y encabezado por sociedades como SEDAR, se pone a disposición de todo el mundo la actualización traducida al español en la sgte web:
